viernes, 17 de abril de 2015

La Solitaria Tumba Que Crees Que Mereces


Nuestra envoltura corporal y su intrínseco espíritu pueden ser en ocasiones una fría cárcel. Una baja autoestima puede paralizar nuestro futuro, transformándolo en un espejo deforme que ofrece una refracción distorsionada e irreal de lo que seremos.



Nos sentimos avalados en nuestro delirio, admitiendo como pruebas inquebrantables los recuerdos de un camino sinuoso, decepcionante y angustioso. Una fosa que empezó a perforar el entorno, y que continuamos ampliando inconscientemente con nuestras propias manos, lamentando desde entonces la progresiva pérdida de nuestra energía. 



Los dedos se atenazan, las uñas se quiebran, nos manchamos de polvo, tierra y barro. No es nuestro deseo, pero no podemos dejar de cavar nuestro propio nicho, de socavar nuestra integridad. Es entonces cuando nos rodeamos de alimañas... 



... Serpientes que muerden nuestras extremidades y nos emponzoñan, ratas que corretean por encima de nuestra piel y la desgastan, cucarachas que se introducen en nuestros orificios corporales y plantan sus huevos, colonizándonos desde el interior... 


Hacemos de nuestro descenso una agonía constante. Pero la realidad no es esa...




LA SOLITARIA TUMBA QUE CREES QUE MERECES ES UNA GRAN MENTIRA QUE TE HAS ACABADO POR CREER. 



La única verdad es que mueres por dentro porque quieres. Ese destino aciago no es real, cambia tu perspectiva, escupe tu frustración y deja de excavar. 


No avances hacia el centro de la Tierra, no hay nada allí. No andes de espaldas, no es productivo. 



En su lugar... ¡Explota y transmite tu esencia, crece, vuela alto!





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