Mostrando entradas con la etiqueta Autobiográfico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autobiográfico. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de julio de 2015

Triscaidecafilia - 13


TRISCAIDECAFILIA


Algo que sabe todo aquel que me conoce mínimamente es que me encanta el número 13. Es mas, lo adoro, lo amo. Para mi es una forma de vida.


Celebro todos los 13 del año, siendo para mi éste el día del cambio, la esperanza y la valentía. Marca mensualmente el devenir de mi existencia, me renueva y me obliga a sobreponerme a cualquier obstáculo. Si planeo algún evento especial, le hago coincidir con él.


Sólo compito deportivamente si mi dorsal es él. Si voy a entrar en batalla, necesito su protección tras de mi. Es más, conseguí cambiar la normativa de la Liga de Futbol Sala de Palencia para poder usarle, ya que sólo permitían del 1 al 12. Fue cuestión de insistencia y persuasión.


Antes de un gran salto vital, beso el dorso de mi mano izquierda, donde le llevo tatuado. Es mi amuleto antimiedo. Con ello acepto mi destino... alea iacta est.


Incluso fantaseo con cambiar legalmente mi nombre por Trece, que de por sí es uno de mis múltiples motes. Luis Mariano es heredado, nunca le sentí mío. Yo me siento Trece.


Y se que es temido y repudiado constantemente, y por ello lo amo aún mas. Porque siempre estuve del lado del rebelde, del oscuro... del renegado. Porque el cambio tiene una incertidumbre necesaria y el dolor es nuestro mejor maestro.


Porque, a pesar de su mala reputación, los triscaidecafílicos somos Legión. Y quien no lo es... será convertido a nuestra religión.


Las Matemáticas son Dios y el 13 Nuestro Salvador.




--------------------------


13


A través de un húmedo pozo caes hacia la nada, huyendo de una imagen artificial, una realidad que te ahoga.


Cientos de brazos surgen de las paredes, tratando de que te agarres, pero tal vez no quieras su ayuda.


Para salvar a alguien hay que conocer la naturaleza de cada necesidad… y además, hay miles de infiernos tras una sonrisa amigable.


Es mas... incluso todos pueden estar equivocados y todo se encuentra al revés, este mundo realmente no está cuerdo y no vives cayendo sino volando.






--------------------------


Si te gustaron estos textos, te pueden interesar también:



martes, 7 de julio de 2015

Puntos de Inflexión y un Renacimiento (7-7)



Imagino mi vida (y la de los demás) como un conjunto de líneas imaginarias, las cuales son dibujadas por las consecuencias derivadas de nuestros actos y los del entorno mientras recorren un lienzo infinito. Una especie de visualización del Principio de Causalidad, donde una acción trae consigo una reacción determinada y consecuente con dicho hecho.


Lo habitual es que conserven una trayectoria recta, ya que una gran parte de nuestra existencia seguimos una hoja de ruta bien planificada, que incluso plantea con antelación los eventuales contratiempos a sortear. En condiciones estadísticamente normales, el sistema mantiene un curso fijo.


No considero que mis líneas comenzaran a escribirse en mi nacimiento, ni siquiera en mi concepción biológica. Fue unos meses antes, cuando mis padres perdieron al que iba a ser su segundo hijo en el sexto mes de gestación. Si mi hermano hubiera nacido, con una gran probabilidad yo no estaría aquí. Sin ese golpe cruel, no habría ningún “yo mismo”.


Este tipo de eventos son los que yo llamo “Puntos de Inflexión”. Sus líneas se detuvieron violentamente frente a un obstáculo que volvió inevitable un cambio de rumbo. Todo ese dolor sólo tenía dos salidas viables: volver a intentarlo o desistir. Eligieron luchar, eso fue lo que me trajo aquí. Una tragedia y la voluntad de sobreponerse de mis padres.


Y es curioso como condiciona tu futura existencia la forma en la que vienes al mundo, pero siempre me he visto en deuda con “El Cosmos” por estar aquí. Mi vida es un regalo, y desaprovecharlo es faltarle el respeto. Me obsesioné con ser merecedor de ello, dando la mejor versión posible de mi e intentando ser, ante todo, honesto.


También limitó mi relación con el exterior, especialmente con mi madre. Siempre lo he entendido, aunque me frustre. Tal despliegue de voluntad antes mencionada conlleva una mayor preocupación en mis decisiones, e incluso una imagen mental de “que debería haber sido” que siempre choca con la realidad. Aunque es algo generalizado… no hay vida más fácil de juzgar que la que no te pertenece.


A menudo he llegado a un punto de inflexión concreto en el que he tenido que decidir: contentar, mediocrizarme y ser cómodamente infeliz, o generar conflicto, mostrarme genuino y portar una nueva carga en la mochila emocional… aunque me acercara teóricamente más a mi felicidad. Casi siempre elegí la segunda opción, así que mi mochila se llenó de peso progresivamente, no pudiendo deshacerme nunca de él.


Tanto que rebosó y acabé quebrándome por completo. Todas mis líneas se pintaron en matices de gris y la llama que siempre portaba orgulloso en mi pecho… simplemente se apagó. Y para alguien tan visceral como yo, no sentir nada es lo más parecido al infierno.


En mi espalda, cientos de kilos de historias con finales infelices. 

Delante de mi, un lienzo negro y una montaña. 

Dentro de mi, la Nada.


Y llegó el 7 de Julio de 2014. No es habitual ser consciente de la relevancia de un día hasta que pertenece al pasado, ya que es a posteriori cuando uno valora la trascendencia de cada acto. Un pequeño movimiento puede provocar una avalancha y un misil puede fallar su objetivo. Pero recuerdo con el alma esa fecha con todo lujo de detalles, ya que viví su importancia a tiempo real.


Al conocerte, simplemente todo tuvo sentido. TE VI, ME VISTE. Todos los dibujos caóticos y abstractos que pinté y nunca entendí formaron una sola imagen nítida. Toda la carga que portaba como una derrota se convirtió en una victoria… si ello me había llevado hasta ti. 


Cualquier otro desenlace pasado hubiera creado otro Presente, uno sin ti. Y para alguien tan pasional como yo, sentirte es lo más parecido al cielo.


En mi espalda, una mochila vacía para llenarla de ti.

Delante de mi, el mundo entero en blanco.

Dentro de mi, solamente TU.



Hace un año volví a nacer.





--------------------------


Si te gustó este Ensayo Poético, te puede interesar también:





lunes, 13 de abril de 2015

GuiCat Hero



Esta es mi gata, Trece Wolverina de los Infiernos.

Una de sus peculiaridades es que Trece es una gata con carácter. Las cosas deben hacerse tal y como ella quiere, respetando sus peculiaridades. De lo contrario, comprobarás el porque de sus sobrenombres.

No le gusta que le cojas en brazos, es mas... no le gusta que la toques con las manos. Sólo permite el contacto físico si lo haces con la cara, y sólo cuando ella esté receptiva. Si tratas de atraparla será en vano, ya que tiene una asombrosa agilidad e inteligencia.

Si le llevas la contraria, recibirás arañazos, mordiscos y maullidos contundentes. No subestimes sus apenas dos kilos y medio de peso, los venenos vienen en envases pequeños.

A pesar de ello, es una gata muy cariñosa que, en momentos solitarios, cuando nadie mas observa y puede ser ella misma, te demuestra lo que le importas. Una chica dura con mucho corazón.

Es por eso que creo que mi gata, si fuera música, sería metal. Actitud y Sentimiento, Rabia y Contundencia.

Sólo hay que verla jugar al GuiCat Hero. ¿No creéis?

viernes, 20 de marzo de 2015

Milagro Médico Nº 1


El Camino de la Ciencia sigue unos pasos definidos que se secuencian una y otra vez hasta que se llega a una explicación irrevocable bajo cualquier circunstancia, valiéndose del empirismo y la medición objetiva de los fenómenos que nos rodean (o contienen), y de la experimentación creando hipótesis que continuamente se analizan y modifican.




La Medicina sigue estos principios, y así ha sido durante siglos, habiendo contribuido al conocimiento global de tan magna disciplina millones de personas con miles de millones de comprobaciones. ¡Una autentica locura!




Básicamente se sirve de dos estrategias: tratar la causa de las enfermedades, o paliar los signos (lo observable y medible) y síntomas (lo que percibe subjetivamente el paciente). El avance, por lo tanto, siempre es seguir el método científico desde la segunda estrategia con la esperanza de que, algún día, aprendamos cuál es la causa. Llegado ese momento, la primera estrategia entra en acción y dicho mal se puede erradicar totalmente.




Con la esquizofrenia, por desgracia y como con la mayoría de las enfermedades mentales, nuestro conocimiento está aún en pañales. El miedo a "los locos y sus locuras" e incluso a la idea de desbloquear todo nuestro potencial lo ha dificultado, además de nuestra propia soberbia al no prestar atención a ciertos detalles más que relevantes.




En las últimas dos décadas se han conseguido avances que han permitido a la mayoría de ellos poder llevar vidas fuera de un psiquiátrico, mejorando con ello su calidad de vida. En el caso de los esquizofrénicos, la mejora no ha sido tan evidente como en otros colectivos, sino que ha acabado resultando un simple cambio de localización. Si, son mas "manejables", pero la propia enfermedad tiene la mejor defensa posible contra una posible cura: quien la padece no se siente un enfermo, casi nunca es capaz de reconocer su enfermedad y, mucho menos, de tratarse voluntariamente.




Su nombre significa "mente dividida", y se podría explicar su naturaleza como una fractura con la realidad. Sus signos y síntomas se dividen en positivos (cosas que antes no estaban y ahora sí) y negativos (cosas que antes estaban y ahora no).




Los primeros engloban las alucinaciones (sean visuales, auditivas, táctiles, etc…) y las ideas delirantes. Un delirio es una creencia errónea, que tiene una estructura lógica y confusamente argumentada para el enfermo pero no pertenece a nuestra realidad. Algunos ejemplos (aunque podríamos mencionar cientos de ellos) son creer que eres Napoleón, o el hijo de Dios, o que te persiguen, te observan y conspiran contra ti. Cosas que viven como reales durante sus crisis.




Los segundos representan las habilidades psíquicas y sociales que el sujeto pierde al desencadenarse la patología. Al sentirse casi siempre confusos por vivir una realidad que nadie más comparte, pierden afectividad con quienes les rodean, además de la confianza en ellos. "¿Porque confiar en alguien que me dice que no hay voces... si las estoy oyendo ahora mismo? ¡Todos me mienten!"




Apenas son capaces de conservar a sus amigos y familia, quedándose un par de personas a su lado con suerte. Todos los demás le darán por perdido, ya que esperan a alguien que nunca volverá. Y él pasa a considerar a todo el mundo "sospechoso", un enemigo en potencia. A pesar de esto, sólo un 1% son peligrosos para los demás, ya que canalizan este aspecto hacia ellos mismos, aislandose aún más del mundo real e incluso autolesionandose.




La mayoría acaban solos, con un pensamiento enmarañado, una mirada inexpresiva y esquiva, una sensación de no saber nunca que decir, o que creer. "¿Es esto real? Claro que lo es... ¿O no?". Como fantasmas cuya mente se va despedazando mientras andan, incapaces de recoger dichos pedazos. Son los pacientes que más compasión me han despertado siempre, ya que las vidas de todos ellos son una broma despiadada.




Y esta es la realidad de la esquizofrenia, lo que cualquier sanitario mental podría decirte. Y yo también, aunque hubo uno de ellos que me demostró que, aunque la Medicina no dio aún con la clave, no quiere decir que no exista ya una cura inmensa para ella.



--------------------------



MILAGRO MÉDICO Nº1


(Basado en Hechos Reales)




Era un día cualquiera de Agosto, un día de trabajo más para mi. En aquella época me habían asignado a las Consultas de Salud Mental, situadas en el Hospital más agradable y cálido de Palencia, el más familiar y acogedor, San Telmo.  Tenía mi propio despacho y pacientes, los cuales venían cada 14 días para realizarles un seguimiento. Además, disponía de muchos ratos libres para estudiar, leer historiales de pacientes e investigar. Estaba muy entregado en dar alivio a toda esa gente.




Bajé a fumar un cigarro, mientras hacía tiempo hasta que llegara el siguiente paciente de media mañana. Salvo a primera hora, que abría historiales a los pacientes nuevos de los psiquiatras y psicólogos, el resto del tiempo trataba a esquizofrénicos, inyectándoles una medicación intramuscular cuyos efectos duraban dos semanas y realizando un control de su estado. Si había signos de crisis, mi labor era avisar a su psiquiatra.




A mi siguiente paciente no le conocía aún, pero tenía su historial y su tratamiento, sabía que era un “esquizo”. Mientras fumaba, iba mirando a la gente que entraba a las consultas, intentando anticipar quién sería. Era un “juego” que realizaba habitualmente, y resultaba fácil ir descartando rápidamente a los candidatos, que con detalles de su apariencia y comportamiento revelaban que no lo eran.




- "... El padre acompañando a un niño... No... Ese viejo tiene andar etílico y la nariz “papanoelera”... Tampoco... Esa pareja que anda de la mano charlando y riéndose... Tampoco... ¡Ah, mira! La mirada de ese... Si, ese va a ser"




Apagué mi cigarro y, con andar calmado, subí las escaleras junto a él mientras le hablaba de lo estupendo que lucía el día. Me contestó agradablemente, pero al llegar a la bifurcación del pasillo él tomó el camino de la izquierda, y yo el de la derecha, que conducía a mi despacho. Por un par de segundos me lamenté de haber fallado mi pronóstico, y supuse que aún no había llegado.




Al llegar a la puerta del despacho y abrir con la llave, oí una voz femenina tras de mi.




- Perdona... ¿eres el sustituto de Ana?




Al girarme, me topé con una chica de unos treinta y pocos años. No era de una belleza excepcional, pero definitivamente no era poco agraciada. Se la podía considerar un prototipo de "novia mona y simpática", que a la mayoría de los padres les encantaría para sus hijos. A su lado, un hombre de su edad, varios centímetros más alto y ancho que ella. Me aguantaba la mirada con firmeza, aunque gesticulaba levemente con la boca hacia un lado, como señal de ligera incomodidad. Eran la pareja que había desechado al pasar.




- Si, soy yo, Luisma, encantado de conoceros a los dos. Pasad, por favor.




Se sentaron en las dos sillas frente a mi escritorio. Lo primero que me llamó la atención, mientras me sentaba y abría su historia, fue como ella le agarró la mano, le miró a los ojos y le sonrió. Él, instantáneamente, resopló levemente, la devolvió la sonrisa y giró sus ojos hacia mi, como aceptando el mal trago de "conocerme".




- Bueno, cuéntame. Según leo en tu historia, en la última consulta comentaste que habías visto de nuevo sombras amenazantes en las paredes... ¿ha mejorado en estos días?




- Si... Desaparecieron a los dos o tres días, aunque es algo habitual en mi... Ver esas sombras es algo que me ocurre desde hace años, y hasta hace un tiempo eran un tormento. Pensaba que eran monstruos que querían dañarme, como espíritus... Vamos, era lo que veía, ya se que eran una estupidez...




- Niño, una estupidez no eran, tu cabeza te mostraba eso como a mi se me hincha la garganta con los cacahuetes (dijo ella en un tono delicado y dulce).




- Cierto, ya se que no debo autocompadecerme, me lo dices siempre y tienes razón (le respondió nuevamente con una sonrisa). El caso es, Luisma... ¿puedo tutearte, no?.




- Si, claro. Hay confianza.




- El caso es que ya se que las sombras van y vienen, y que las vea no quiere decir que sean reales... Me siguen dando repelús cuando aparecen, pero ya apenas me dura unos segundos esa sensación la mayoría de las veces, aunque en otras resulta más dificil... Yo lo digo siempre cuando pasa, porque se que es la forma más rápida de no volver a verlas, decírselo.




- ¿Decirselo?




- Si, me refería a ella. Luego ella me anima a contarlo aquí... A ella puedo decírselo siempre, a vosotros es mucho más difícil.




- Aún así fíjate que soltura y que gracia tiene contigo. ¿A que no se le nota a este grandullón su enfermedad? Anda que no lo hemos trabajado, ¿verdad niño? (dijo ella mirándole a los ojos con orgullo).




- Si os soy sinceros, no es que no se te note, es que eres el caso de esquizofrenia mejor llevado que he visto nunca. Se te ve centrado, te expresas con mucha claridad y sentido común, y vistes muy arreglado. De hecho, cuando nos cruzamos abajo, no pensé que fueras tú el paciente que me tocaba ahora.




- Es que mi medicina es ella... Alguna gente se ríe cuando lo digo, porque no saben por lo que paso cada día con esto, y porque creen que las medicinas que me dan lo han hecho todo. Pero la diferencia la marca ella.




- Yo suelo decir que los dos, que somos un equipo. Han sido más de diez años luchando los dos contra esto, y los primeros años fueron realmente terribles. Mira, nos conocíamos de vista del Instituto, íbamos a clases diferentes. En un viaje al Escorial fuimos en el mismo bus, y me quedé prendada de él, se pasó todo el viaje haciendo reír a todos, me pareció el chico más bonachón del mundo. A partir de ahí, cuando coincidíamos le saludaba, pero me parecía imposible decirle mucho más ¡Que pava era jajaja!




- ¿Pero le vas a contar toda la historia al pobre?




- Si, si, contadme, me tenéis intrigado (les dije, animándoles a que me relataran lo que, a estas alturas de la conversación, estaba empezando a vislumbrar como algo verdaderamente excepcional).




- El caso es que llegó Selectividad y sus padres le exigían tanto que la presión le pudo, y fue cuando esto apareció. Le ingresaron un par de meses y, para ellos, fue como una tragedia familiar. Yo de hecho tardé un par de años en volverle a ver en un parque, él estaba sentado y yo paseaba a mi perrita. Me hizo tanta ilusión que me senté a su lado y me puse a hablar con él.




- Tuvo suerte de que a mi siempre me gustó ella... !Si nos gustaba a todos los del Instituto!. Aunque me asustó mucho que, de pronto, fuera tan abierta, cuando yo estaba muy jodido y desconfiaba de todo... Le puse las cosas muy difíciles, pero no imposibles... Siempre volvía al parque para coincidir a su paso, porque si ella me veía se atrevía a hablar... Para mi era imposible tomar la iniciativa.




- Me costó un par de años convencerle para estar juntos, él pensaba que me iba a hacer daño y que no valía nada, ganarme su confianza total fue lo más difícil. Y seguimos otros tanto años más dando pasitos. Conseguimos que trabajara, nos fuimos a vivir juntos, tenemos una hija de 4 años, lo que viene a ser la vida normal de cualquiera.




- Normal no, para mi es un milagro... Ella es la que me centra en la realidad, no las pastillas... Las pastillas me hacen ver menos cosas, o que pueda pensar con más claridad, pero siempre que dudo de cualquier cosa me fío de lo que ella dice... Si me despierto y hay una sombra en el techo, que abre la boca y me quiere comer, la despierto y ella mira donde le señalo... Después de que me confirme que no hay nada, que no es real, me quedo tranquilo... O si me atasco con un problema, le pregunto a ella, si ella me dice algo lo uso como referencia y acabo centrándome... Es a lo que me agarro cuando tengo miedo.




- Son muchos años, ha practicado un montón. Fuimos poniendo retos progresivos entre los dos y les fuimos cumpliendo gracias a la comunicación, que es la mejor herramienta para ello.




- Me habéis dejado flipado. Gracias, en serio. No tenemos ya más tiempo, es una pena, ya que nunca había visto esto. Decir que estas bien y estable es decir poco. Nunca tuve una conversación tan fluida con alguien con tu problema, ni le vi sonreír tanto, ni le vi tan realizado en su vida. Sois, porque he visto que es un logro de los dos, todo un milagro médico como bien decías. Nos vemos en 14 días, pareja.




- Un placer, Luisma (exclamaron al unísono, como si estuvieran perfectamente sincronizados).




Tras cerrar la puerta, me quedé un par de minutos pensativo. Bajo los ojos de mis compañeros, esto sería calificado de éxito médico, de sus terapias y medicamentos. Bajo los míos, era un triunfo de la confianza, la empatía, el trabajo en equipo y el altruismo en sus más extremas formas. Era un triunfo del Amor.




Así llegué a la conclusión de que el Amor puede prácticamente curar la esquizofrenia. Y, siendo científico, este mismo hecho puede cumplirse en otras tantas enfermedades y trastornos.




Es por ello que, ante cualquier problema, el primer medicamento a administrar debería ser el Amor. Es gratis cuando se siente, y no tiene efectos secundarios si se aplica adecuadamente.



El Amor puede cambiar el Mundo. El mío, el tuyo y el de cualquiera.






--------------------------


Si te gustó este Relato Autobiográfico, te pueden interesar también: