jueves, 15 de octubre de 2015

Hermandad de Titanio



El concepto de amistad siempre me pareció algo demasiado ambiguo. Puede englobar a muchas personas en él, pero lo que significa en cada caso para cualquiera de nosotros puede flotar entre un ligero cariño reconfortante y algo mucho mas grande, mas complejo y menos abundante.


Para esto último, prefiero utilizar el concepto de Hermandad. Compartimos existencia con muchos amigos, pero con un número escaso de hermanos. Esa razón es la que hace tan relevante y valiosa esta relación interpersonal.


No se puede concebir la existencia sin ciertas personas concretas a nuestro lado, sería aceptarnos como incompletos, ya que viven dentro de nosotros donde quiera que vayamos. Identidades con características dispares, cuyos límites se desdibujan entre sí al haber a su vez múltiples uniones entre ellas.


Describir cada una de esas conexiones llevaría días, incluso meses. Un hermano es alguien que se ha ganado ese privilegio, es la recompensa máxima que podemos ofrecer a alguien. Detrás de esa Hermandad hay tantas vivencias que no hay forma humana de plasmarla totalmente en palabras o imágenes, hay tanto de ti mismo incluso que es imposible mantener una objetividad total.


Podemos (y debemos) ser nosotros en todo momento, porque ni siquiera podemos escondernos de ellos si lo deseamos, conocen absolutamente todo nuestro interior. 


Nuestras luces y sombras, la mecánica de nuestro comportamiento (su causalidad y su finalidad), todas nuestras batallas victoriosas y tragedias inesperadas... Hasta lo que uno no alcanza a ver cuando se pierde dentro de su propia esencia.


Es algo recíproco, y que el tiempo moldea como inquebrantable. Aunque conscientemente intentáramos alejarnos, romper ese vínculo no es una opción. Hay cosas eternas aunque tuvieran un principio definido.


Y resulta curioso, pero si viajamos al pasado y evocamos cuando se entró en contacto por primera vez, cuando ambas líneas vitales colisionaron, la sensación que a uno le embarga no es merecedora de la grandeza del hermano. Porque en aquel entonces no conocíamos la huella que dejaría sobre nosotros, que perfilaría nuestro sino, que nos cambiaría y nos haría crecer.


Por eso es preferible quedarse en el presente y regalar lo que se siente ahora, que es mas digno de ellos. Es ahora cuando merece la pena dejarlo claro.


Porque no deberíamos pasar ni un solo día sin decirles lo especiales que son.


Os quiero, mis hermanos.




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Aunque esto es un homenaje a la Hermandad en sí misma, quiero dedicárselo especialmente a mi hermana Inma, que hoy es su 33 cumpleaños y me pidió un texto como regalo.


Tengo la suerte de tener varios hermanos, podría considerarnos una familia numerosa. Con algunos tiendo a enfadarme de vez en cuando, ya que no puedo evitar comportarme como “el mayor”, pero con otros nunca ha habido problemas, como con Inma.


Doy por supuesto que ninguno de vosotros la conocéis, así que os hablaré de ella y nuestra historia como hermanos.


La conozco desde hace una década, cuando nos presentó virtualmente un hermano en común que, para ambos, acabó siendo algo así como Caín. La vida es así de sarcástica, lo único bueno que rescatamos de nuestra relación con él es el habernos conocido nosotros. A veces hay que pasar por el infierno para ganarse un asiento en el cielo.


Aunque siempre hemos conectado de una forma natural, ha sido el paso del tiempo quien ha templado el titanio que nos une. Miles de conversaciones sobre nuestro devenir, sobre lo difícil que es ser uno mismo en este mundo despiadado con quien no sigue sus normas.


Si tuviera que usar dos palabras para definirla serían “loca” y “rebelde”. Ambos adjetivos pueden resultar ofensivos a cualquiera, pero no a ella, ni tampoco a mi. La locura es simple estadística y la rebeldía es exigir vivir tu propia vida.


No es extraño que hablemos y me cuente alguna peripecia que sólo se le puede ocurrir a ella. Como el otro día, cuando se encontró un árbol de 3 metros tirado en el medio de una cancha de baloncesto. Le dio pena, lo metió como pudo en su coche (lo que hubiera dado por ver la escena) y se lo llevó a casa. Ahora el árbol “huerfanito” tiene un nuevo hogar y un nuevo aspecto, ya que ha llenado sus ramas de luces.


Y es que, allá donde va, la gente no llega a comprenderla del todo. Su físico tampoco ayuda, es una rubia bastante atractiva con unos gustos muy alejados de lo que suele representar dicho estereotipo, y en una sociedad como la nuestra, la presión por hacer encajar en lo que “ella debería ser” exacerba su rebeldía. No podrás domarla, acabarás muy mal si lo intentas.


Adora las motos, las calaveras, las artes marciales y el cine, especialmente el de Quentin Tarantino y Tim Burton. Tiene predilección por el arte, en especial por el dibujo y la pintura. Es capaz de hacer unos retratos alucinantes, aunque suele pensar que no tiene excesivo talento. Lo bueno es que respira el dibujo de tal forma que llegará a donde se proponga, sólo es cuestión de tiempo y confianza.


Es una mujer fuerte, independiente y valiente. Tanto que es la única persona que no tiene miedo a decirme lo relevante que soy para ella. Deseo que todo aquello que ansía le sea concedido por el Cosmos.



Feliz cumpleaños Inma. Te quiero, hermanita.


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