viernes, 25 de mayo de 2012

El Avernadero - CAPÍTULO 2: Se el rey de ti mismo y nada mas importará, ya que Dios nos odia a todos


Los seres humanos han construido un planeta, continentes, países, ciudades, hogares, personalidades… Forman parte de un todo, una estructura global compuesta de diminutos universos. Toda persona se comporta dentro como un átomo, inconforme con su estado, ansioso por recibir los electrones que necesita para lograr su estabilidad. Al mismo tiempo, toda alma vive anclada en un recipiente lo suficientemente amplio como para permitir su movimiento y lo suficientemente ínfimo como para sólo contenerla a ella. Esto provoca que no haya lugar en el cosmos para un Homo Sapiens capaz de darle la paz que desea, no hay más refugio que lo que esconde su piel. Todos están solos y nada de lo que puedan hacer cambiará ese hecho.

Un océano les separa, universos alternativos con sus propias reglas, leyes intangibles que salvo en el suyo propio resultan incomprensibles. Un idioma lo suficientemente encriptado para que sólo ellos puedan descifrarlo, y eso en el mejor de los casos, ya que la mayoría viven perdidos en ellos mismos. Y mientras tanto siguen teniendo fe en sus deidades, tratando de depositar su destino en algo externo a ellos. Aman a un Dios que si existe, les odia a todos.

Y se todo esto porque antes era uno de ellos. Veía desconfianza en cada mirada, en cada conversación, contemplaba como las semillas que plantaba nunca germinaban hasta alcanzar su madurez. Todos a mi alrededor se comportaban como si fuera el animal apaleado que te observa pero nunca te deja acariciarle. Y ser una especie de lobo solitario dolía, porque sólo yo oía mis aullidos, intentaba alcanzar una luz que ni siquiera lograba ver, agonizaba por encontrar pegamento para juntar mis fragmentos, o un mazo que rompiera el frasco que me separaba del resto.

Acabé anocheciendo con la salida del sol y amaneciendo entre la oscuridad. Buscaba el tacto del silencio en todos los rincones, la paz envuelta en sombras. Sólo yo y la resonancia de mi propia voz dentro de mi cráneo. Respiraba fuego porque al menos las quemaduras me recordaban que estaba vivo. El aire siempre ha estado sobrevalorado. Nunca escupía la sangre que brotaba de mi boca, el sabor férreo me insensibilizaba. Descubrí que si me volvía permeable al dolor, si le engullía y le digería, acababa formando parte de mi, y me convirtió en algo más ágil, más experimentado, más indeleble. El dolor acabó siendo mi maestro, y la búsqueda de placer mi perdición. Caos y Orden, Orden y Caos…

… Creía que dependía de ayuda externa para evolucionar, nunca pensé que se podía conseguir con tus propias manos… 

Clases de Dibujo - Lección 1


lunes, 14 de mayo de 2012

Actos Terroristas Servilleteros


Faceless Fear


El miedo nace de lo desconocido, de la incertidumbre, es como huir de alguien que no tiene rostro.

Es como estar en una habitación a oscuras, en la que imaginamos estar rodeados de monstruos, a los que no vemos ni escuchamos, porque la realidad es que nada nos acosa… el rostro de quien nos persigue es el nuestro.

A VECES TEMEMOS A LO QUE MENOS DAÑO PUEDE HACERNOS

Maestro del Espacio - Tiempo


domingo, 13 de mayo de 2012

FAIL


Permítete fracasar, las derrotas son el camino mas rápido para conseguir victorias futuras duraderas. Experimenta.

jueves, 10 de mayo de 2012

La Breve Historia del Castillo de Naipes


Unas manos briosas y una baraja demasiado usada coincidieron en el tiempo y el espacio y decidieron en un día de locura construir un castillo que alcanzara el cielo.

Las manos temían su garbo, su ímpetu desmedido, y la baraja su inestabilidad manifiesta y el viento.

Al final, las manos se cortaron debido a su excesiva energía y al cortante filo de los naipes, y la baraja voló por los aires... y ya no hubo castillo que construir, ni cielo al que llegar.

FIN

viernes, 4 de mayo de 2012

Quierete!!


Todos vemos dentro de nuestro interior un monstruo grande y mezquino. Y si él nos da miedo, no llega a ser mayor que el que nos produce el pensar en mirarnos en un espejo y descubrir que no es cierto, que esa parte de nosotros no es ni tan terrible ni tan gigantesca. Sólo somos niños asustados con crecer.

Estamos destinados a lograr grandes hazañas si conseguimos quitarnos de encima ese complejo de inferioridad… porque cuando descubramos lo colosal que es nuestra entidad, conquistaremos cualquier mundo que se nos ponga delante…

QUIERETE!!